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Renuncia el rector de la UPR en Utuado tras breve llamada de Zayira Jordán Conde

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El director del campus de Utuado en la Universidad de Puerto Rico (UPR) dimitió poco después de recibir una llamada telefónica de la oficina presidencial del sistema universitario, provocando respuestas por parte de la comunidad educativa y reavivando preguntas sobre los procedimientos administrativos en esta institución pública.

La renuncia ocurrió de manera inesperada y sin proporcionar una explicación clara al público de la universidad. La llamada con la presidenta de la UPR, Zayira Jordán Conde, fue breve y resultó en la petición oficial de dimisión. Después, se difundió un escueto comunicado interno informando sobre la salida del rector, insinuando que la decisión pudo haber sido motivada por instancias más altas de la administración universitaria.

El ahora exrector había asumido su cargo hace menos de un año, en un contexto desafiante para el recinto de Utuado, uno de los más pequeños y vulnerables del sistema universitario puertorriqueño. Durante su gestión, había impulsado iniciativas de reorganización académica, propuesto planes para aumentar la matrícula y fomentado vínculos con sectores agrícolas de la región central del país, en un esfuerzo por revitalizar la oferta académica de ese campus.

Su dimisión dejó en pausa diversos proyectos en curso, abarcando iniciativas para nuevos programas técnicos relacionados con el progreso agrícola y agroindustrial, además de una táctica de reclutamiento regional que aspiraba a establecer a Utuado como un centro educativo enfocado en el ámbito rural y en la innovación sostenible. Algunos integrantes del personal docente y del estudiantado han manifestado inquietud debido a la falta de continuidad en la dirigencia, particularmente cuando el recinto enfrenta una situación crucial en cuanto a matrícula, instalaciones y fondos.

El asunto ha reabierto la discusión acerca de la independencia de los campus universitarios en relación con las decisiones administrativas del sistema centralizado. Varias personas dentro de la UPR, tales como miembros del profesorado y grupos estudiantiles, han criticado cómo se realizan los cambios en las rectorías, argumentando que las decisiones desde la presidencia sin consulta previa debilitan la gestión institucional y crean un ambiente de incertidumbre entre las comunidades académicas.

Hasta ahora, no se ha anunciado oficialmente quién tomará el mando temporalmente en la dirección del lugar en Utuado. Se espera que la presidencia del sistema nombre a un rector provisional mientras comienza el proceso oficial de selección. Generalmente, este proceso suele implicar la intervención de comités consultivos con miembros de la facultad, estudiantes y empleados no docentes, aunque en realidad, decisiones de este tipo suelen ser concentradas por la presidencia y la Junta de Gobierno.

La dimisión ha generado asimismo consecuencias políticas, con personas en el ámbito legislativo requiriendo aclaraciones a la administración central de la UPR debido a la falta de transparencia y por el efecto que estos cambios podrían tener en la estabilidad del sistema universitario, que ha lidiado en los últimos años con reducciones en el presupuesto, despidos de personal y una disminución persistente en las inscripciones.

En medio de este panorama, la comunidad universitaria en Utuado se prepara para continuar sus labores académicas bajo incertidumbre, a la espera de que se defina el nuevo liderazgo y se dé continuidad a las metas trazadas. El caso pone de relieve una vez más la fragilidad de los recintos pequeños frente a las decisiones administrativas del sistema y la necesidad de fortalecer procesos democráticos y participativos dentro de la Universidad de Puerto Rico.

Por Otilia Adame Luevano